Impuestos

cilindrada

El mismo impuesto que paga el importador de cigarrillo, tabaco, bebidas y cerveza, lo abona el importador de vehículos al país: el Impuesto al Consumo Específico (ICE). Según Luis Encinas, gerente de la Cámara Automotor Boliviana (CAB), en Bolivia, dependiendo de la cilindrada, la utilidad del rodado, la capacidad, el combustible y las unidades que ingresen, el comprador paga por el ICE hasta un 20% del valor FOB (libre a bordo) del vehículo.

Es decir, si el rodado cuesta $us 10.000, el impuesto suma otros $us 2.000. A eso se añade el Gravamen Arancelario (10%), el IVA para importaciones (14,9%) y el servicio de almacenamiento y despachante de aduanas, estos suman alrededor del 45% en tributos, de acuerdo con el presidente del Colegio de Economistas de Santa Cruz, José Alberti.

Erick Saavedra, gerente general de Toyosa en Bolivia, asegura que traer un vehículo de Japón a Iquique durante un mes puede costar entre $us 600 y 800. Pero ingresar por tierra desde Iquique a La Paz o Santa Cruz en al menos una semana tiene un costo que oscila entre $us 700 y 1.000.

Hasta aquí, el auto que en fábrica costaba $us 10.000 ya vale cerca de $us 15.000. A este precio se añade, por último, la facturación por el IVA, que paga el cliente final. Saavedra asegura que los vehículos que ingresan a Bolivia vienen con un chasis reforzado, la caja y neumáticos con mayor soporte que en los países de la región y una diferencia en la seguridad, suspensión y emisión de gases.

Javier Arze, gerente de la marca Suzuki en Imcruz, explica que, además de esta adaptación, los precios en Bolivia se encarecen por tres factores: los volúmenes de compra y la capacidad de negociación de precios con la fábrica; la estructura arancelaria de cada país, así como los tratados comerciales que implican (o no) preferencias arancelarias y, por último, la estructura de transporte y logística, como distancias y tiempo, entre otros.

Adolfo Ibáñez, gerente de la marca Nissan en Nibol, indicó que para importar los modelos Versa y Sentra del año, los impuestos equivalen a un 19,5% del costo final; para furgones, hasta un 25%; minibuses, un 35% y vagonetas hasta un 35%, el modelo que más se vende, dependiendo de la cilindrada.

Encina identifica al menos cuatro componentes que provocan una importante diferencia de precios: los costos de importación que incluyen el flete y la logística de embarque y transporte; los costos de nacionalización donde se adhieren los impuestos de cada país, la ganancia que cada concesionario o importador decida según el mercado y los tratados comerciales que tenga el país importador con el fabricante.

Fuente: http://www.eldeber.com.bo