Infraestructura

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A poco  más de un mes de la firma del acuerdo comercial automotriz entre Brasil y la Argentina, el gobierno de Mauricio Macri trabaja con las terminales para adecuar los términos de ese intercambio y se cumpla el pacto.

Según el acuerdo que regirá hasta 2020, se mantuvo la continuidad de un flex de US$ 1,5 (sólo se puede importar hasta US$ 1,5 por cada dólar exportado) como reclamaba el sector autopartista.

Sin embargo, las terminales no abandonaron su política importadora desde Brasil y continúan comprando vehículos por encima de lo establecido.

Por eso, fuentes oficiales confirmaron que, en los próximos días, comenzarán las reuniones con las terminales para exigirles las inversiones comprometidas y la adecuación de sus respectivas balanzas comerciales, como se estableció en el acuerdo cerrado en junio.

En este sentido, "se están convocando no solo a las automotrices que tienen plantas en la Argentina sino también a las que no", precisó la fuente. Además, "estamos trabajando en la reglamentación del flex que en los últimos años no se había hecho. Esa reglamentación dará certeza a las empresas respecto de cuáles son las condiciones para calcular posibles incumplimientos a futuro".

Sucede que, por haber incumplido los términos de intercambio bilateral, las compañías deberían sufrir importantes multas. Sin embargo, hubo un acuerdo para que puedan ir compensando ese desbalance en los cuatro años que durará el convenio con el principal socio del Mercosur.

El desfasaje ocurrió porque por cada dólar exportado, las terminales podían importar u$s 1,50 hasta junio. Sin embargo lo hicieron por u$s 1,70, influidas, en parte, por la crisis brasileña que afectó mucho las ventas y las mayores compras del exterior tras la liberación del cepo cambiario.

El acuerdo entre ambos países, que posibilitó el libre comercio en el sector a partir del 2020, se selló en Brasilia, el 23 y 24 de junio pasado.

En ese momento, se estableció una agenda de trabajo con vistas a una Integración productiva y un comercio equilibrado para llegar a ese comercio libre en el año 2020.

La idea era, mientras tanto, crear las condiciones para el desarrollo de inversión y empleo en el sector. Según lo acordado el esquema establece que la relación entre el valor de las importaciones y exportaciones entre las partes, sobre productos administrados, tenga en cuenta un coeficiente de desviación de las exportaciones (flex) de no más de 1,5 en el periodo de cinco años. Ese flex podria llegar -en julio de 2019- a 1,7 si hay acuerdo entre las partes.

Fuente: Clarín