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La industria automotriz europea mostrará su prosperidad esta semana en el Salón de Ginebra, Suiza, tras dejar atrás la crisis, con la vista puesta en los cambios tecnológicos, normativos y quizá políticos que se perfilan.

La posible compra de Opel por el francés PSA, las consecuencias económicas del Brexit y las elecciones que se celebrarán en varios países en el 2017 deberían estar en boca de todos el martes y el miércoles, las jornadas de la prensa en la 87ª edición del Salón Internacional del Automóvil.

La mayoría de los dirigentes de los grandes grupos se muestran “optimistas” porque el sector recuperó el vuelo tras la crisis entre el 2008 y el 2013, asegura Rémi Cornubert, experto en AT Kearney.

El mercado europeo de los coches nuevos creció en un 6.8% en el 2016 hasta alcanzar los 14.64 millones de vehículos vendidos, unas cifras similares a las del 2008.

Los constructores del Viejo Continente mejoraron sus beneficios el año pasado, después de que algunos de ellos tuvieran que llevar a cabo reestructuraciones.

El francés PSA (Peugeot, Citroën y DS) logró un beneficio neto de 2,150 millones de euros en el 2016, después de rondar la quiebra tres años antes.

Por su parte, el alemán Volkswagen, que acabó el año 2015 en números rojos por las consecuencias del escándalo de los motores diésel trucados, obtuvo un beneficio de 5,100 millones de euros en el 2016.

Y el francés Renault, segundo en número de matriculaciones tras Volkswagen en Europa, cerró el año pasado con un beneficio de 3,540 millones de euros.

“El mercado europeo seguirá creciendo este año, lo cual es una buena noticia para los constructores”, afirma el experto alemán Ferdinand Dudenhöffer, del instituto CAR, que prevé un alza del 1.5% de las ventas en Europa Occidental, sobre todo en Francia, Italia y España.

Esas previsiones favorables podrían, sin embargo, verse alteradas por “un riesgo político”, indica Flavien Neuvy, director del observatorio Cetelem del automóvil.

Tras el Brexit y la llegada de Donald Trump, un defensor del proteccionismo, a la Casa Blanca, Neuvy cree que las próximas elecciones en Francia, Alemania y Holanda generan incertidumbre para los consumidores y los constructores que se benefician de los acuerdos de libre comercio.

El sector también se prepara ante un nuevo escenario que implicará una reducción reglamentaria de las emisiones contaminantes y la consecuente caída de las ventas de los vehículos diésel, así como una mayor demanda de coches eléctricos, conectados y autónomos.

Esas obligaciones “llevarán a la industria hacia una lógica en la que el vehículo del futuro será más caro de concebir y producir”, avisa Guillaume Crunelle, experto de Deloitte.

Eso podría explicar la intención de PSA de adquirir Opel, filial europea deficitaria del estadounidense General Motors (GM), con el fin de soportar mejor los costes al igual que los grandes grupos mundiales (Toyota, Volkswagen, GM y Nissan), que venden unos 10 millones de vehículos anuales.

El Salón de Ginebra, el único que se organiza cada año en Europa, suele ser “el salón de los coches hermosos y los bólidos exclusivos”, recuerda Dudenhöffer.

El grupo Renault eligió el evento para presentar su versión definitiva de su nueva berlina, la Alpine A110.

También habrá espacio para los automóviles de lujo con nuevos modelos de Ferrari, Lamborghini, Pagani, McLaren y Bentley.

Pero, un año más, serán los todoterrenos ligeros, que representan cerca del 30% del mercado europeo, los que tendrán mayor protagonismo en el salón con modelos como el Volvo XC60, el prototipo Citroën C-Aircross, el DS7 o el Land Rover Velar.

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