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Brasil adoptó medidas para estimular el mercado automotor

El gobierno brasilero adoptó esta semana nuevas medidas de estímulo a la compra de vehículos nuevos, incluido el segmento de los vehículos "Pesados". En acuerdo con la Asociación Nacional de Fabricantes de Vehículos Automotores de Brasil (ANFAVEA) y con la Federación Brasilera de Bancos (Febraban), resolvió reducir el IPI (Impuesto a los Productos Industrializados) y facilitar el financiamiento reduciendo las tasas de interés y las exigencias de entrada para solicitar el crédito, a la vez que se aumenta el plazo de repago.

¿Que fue lo que impulso al gobierno de Dilma a llevar adelante estas medidas?

 

Si bien desde el año 2005 el mercado automotor de Brasil viene sistemáticamente creciendo y rompiendo records y por más que las perspectivas para el corriente año son nuevamente de expansión, los resultados de los primeros 4 meses y medio no son buenos; se percataron de que las ventas fueron un 2% menores a las registradas en igual período del 2011.

Debido a esta situación toda la cadena de valor automotriz - el sistema bancario y el propio gobierno brasileño - no titubearon en tomar inmediatamente medidas de estímulo, medidas éstas que ya fueran implementadas en plena crisis internacional en el 2008 – 2009, cuando también se redujo el IPI y había disponibles créditos relativamente simples de acceder. Ello contribuyó a que Brasil, como ninguna otra nación de la región, creciera en plena crisis.

En este caso se trata de una reducción que se aplicará hasta el 31 de agosto de 2012. El nuevo esquema implica una disminución de la misma cuantía en vehículos Mercosur (incluidos argentinos, uruguayos y mexicanos) que en aquellos importados de extra zona. Sin embargo, como el IPI que se aplicaba antes de la reducción era diferente para ambos grupos, el impacto final no es proporcional, sino que será mayor para los vehículos Mercosur.

 

 

                                                              Nuevo IPI                   Alícuota anterior
 

Automóviles 1.0 (L)
Mercosur                                                    0,00%                            7,00%
Importados EZ                                            30,00%                           37,00%

Automóviles 1.1 – 2.0 (L)
Flex Mercosur                                            5,50%                              11,00%
Nafta Mercosur                                           6,50%                              13,00%
Flex importados                                         35,50%                              41,00%
Nafta importados                                        36,50%                             43,00%

Utilitarios
Mercosur                                                     1,00%                              4,00%
Importados                                                31,00% 3                            4,00%

 

 

Estimulo al sector de vehículos "Pesados"

Si bien la comercialización de vehículos "Pesados" no se verá afectada por la reducción del IPI, dado que cuenta con alícuota 0 %, sí se verá estimulada con una baja en las tasas de interés, las que pasarán del 7,7 % al 5,5 % anual. También se aplicará una modificación sobre los plazos de repago, pasando de 96 meses a 120 meses (Programa Procaminhoneiro).

Este paquete de medidas que afectan a Brasil, como decíamos anteriormente, tiene implicancias positivas no solo para la industria automotriz de ese país, sino también para toda la industria de la región, principalmente la argentina y la uruguaya. Ojalá sepamos y seamos capaces de aprovecharlas.

Salvando las distancias, entendemos que debemos reflexionar y aprender del accionar de nuestro vecino. En este caso puntual vemos un gobierno que responde con prisa y sin pausa ante la más leve inclinación desfavorable de una de las ramas de actividad que le es más cara.

Pero, ¿cuales son las consecuencia que seguramente evaluó Itamaratí al actuar así?

Seguramente la defensa del trabajo haya sido un elemento importante, dada la importancia de la industria automotriz nacional. Pero también habrá visto que un mercado en caída, implicaría otros aspectos importantes que repercuten de distinta forma en la recaudación y seguramente en su población.

Reducir impuestos generalmente implica recaudar más. Por más contradictorio que ello parezca, la economía y la experiencia así lo demuestran. La elasticidad de la demanda y la sensibilidad del mercado a los precios explican que, por más que se bajen impuestos, la recaudación se verá incrementada debido al aumento de las ventas. Y esto es así.

Sostenía el Dr. Gonzalo Ramírez en su columna de Economía y Mercado del diario El País que "en el caso de los vehículos, los economistas sostienen que la demanda es elástica, ya que una variación pequeña en los precios se refleja inmediatamente en la demanda..."

Pero seguramente el análisis no se agota allí. Debemos sumergirnos en lo más profundo, yendo incluso a aspectos filosóficos acerca de qué implica un vehículo. Viniendo a nuestro tema de hoy, seguramente un razonamiento semejante al expuesto por el Dr. Ramírez en su columna haya sido tenido en cuenta a la hora de tomar las medidas de estímulo que hoy nos ocupan.

Transcribimos el siguiente párrafo: "Lo importante es concebir al vehículo como medio de transporte y comprender que no es un bien suntuario en sí mismo. A su vez, debe valorarse su incidencia en la calidad de vida de las personas y aprovechar esta coyuntura económica, para que muchos puedan acceder a su primer vehículo, nuevo o usado, o comprar uno más seguro para su familia. No tiene sentido en un país donde predomina la clase trabajadora, que los autos sean los más caros de la región y que en la mayoría de los países del mundo. El tiempo que pierden los trabajadores trasladándose en ómnibus, vale tanto como su tiempo de trabajo"

Para terminar con las reflexiones recordamos que en el año 2003, cuando en nuestro país reinaba la más dura de las crisis que nos ha tocado vivir en mucho tiempo, el gobierno de aquellos días rebajó ciertos impuestos para estimular el sector automotor, lo que hoy en día es unánimemente evaluado por toda la sociedad, como una medida muy acertada.

Esa experiencia uruguaya y las medidas que Brasil tomó esta misma semana, nos deja una reflexión clara y contundente: no debemos esperar una crisis para estimular a este importante sector de la economía de cualquier país, que hoy cuenta con la carga impositiva más alta de la región y de las más altas del mundo.