Gremiales

El artículo 325 de la última ley de Rendición de Cuentas promulgada (Nº 18.996) - que entró en vigencia el pasado 1º de enero - estableció la exoneración del Impuesto Específico Interno (IMESI) para los “minibuses para el traslado de personas de más de siete asientos y hasta dieciocho incluido el conductor, adquiridos o importados para ser utilizados en el transporte turístico por las empresas cuya actividad consiste en el transporte turístico y la hotelería”.

 

El decreto reglamentario correspondiente - de fecha 17 de abril de 2013 -  aclara que “las agencias de viaje y los establecimientos hoteleros podrán importar o adquirir minibuses para ser utilizados al amparo de lo dispuesto por el literal F, del inciso segundo del artículo 4º del Título que se reglamenta, siempre que estén debidamente registrados en el Ministerio de Turismo y Deporte y que los vehículos obtengan la habilitación del Ministerio de Transporte y Obras Públicas”.
Esto que se ha concretado es otro de los postulados de larga data de la Asociación del Comercio Automotor del Uruguay y por el que mucho se ha trabajado.
En agosto de 2011 ACAU presentó ante el Ministerio de Economía y Finanzas una propuesta para corregir lo que constituía un desajuste en la normativa del Imesi (Decreto 411/2010 que entró en vigencia el pasado 1º de enero de 2011) y que categorizaba a los diferentes automotores, especialmente en lo que estableció para los minibuses.
Tras muchas reuniones, los argumentos - que también fueron trasladados al Ministerio de Turismo y Deporte - fueron de recibo.
Se detectó la necesidad trabajar en un régimen tributario para los minibuses acorde con su función de unidades de trabajo y sobre ello se insistió.
La motivación del planteo de ACAU fue por razones netamente de seguridad y de congruencia en el tratamiento tributario de estos vehículos, a fin de que las autoridades comprendieran que los minibuses - que hasta ahora estuvieron gravados igual que un automóvil de pasajeros de alta gama al incluirlos dentro de la categoría “F” del Decreto de Imesi mencionado - son necesarios para actividades netamente productivas y que su alta carga impositiva impedía su importación.
El desafío era brindar una alternativa de origen de parte de los Representantes de Marca para el traslado de pasajeros, a la práctica extendida de utilizar furgones de carga modificados localmente como minibuses, por más prácticos que estos fueran y por mejor que fuera su adaptación.
En aras de respetar los lineamientos de la ley de Seguridad Vial y Tránsito, entendíamos que se debían adoptar medidas que estimulasen la importación de productos completos de fábrica, diseñados, testeados y construidos específicamente para el traslado de personas, como ahora se logra con esta normativa.
Creemos que se está yendo por el buen camino, aunque falta dar nuevos pasos para que este incentivo a la importación de minibuses que operarán en el área de los servicios, se convierta en un estímulo general para el sector, que incluya y abarque otros casos que hoy no quedaron comprendidos.
Además de los minibuses vinculados al transporte escolar, al turismo y la hotelería, ahora amparados tributariamente, existe el ejemplo representativo de los clubes sociales y deportivos, el traslado del personal de empresas y otros varios tipos de transportes en el que el minibús también es claramente una herramienta de trabajo necesaria.
Sin ir más lejos, en lo que refiere a la seguridad vial el Parlamento aprobó recientemente la ley Nº 19.061 sobre Tránsito y Seguridad Vial en el territorio nacional - que se reglamentará antes de julio del presente año - en la que el capítulo VI es contundente: "se prohíbe el transporte de personas en la caja de los vehículos y acoplados, con las excepciones establecidas en el Reglamento Nacional de Circulación Vial".
Cualquiera que haya transitado por rutas nacionales en el centro o en el litoral del país, seguramente habrá visto a trabajadores de montes y de otros sectores del agro precariamente sentados en las cajas de camiones, sin ningún tipo de protección y contrariando las mencionadas disposiciones vigentes.
Por ello saludamos que se haya avanzado en la exoneración tributaria y en la aprobación de  los contratos de crédito de uso específicamente para los minibuses destinados al turismo y la hotelería.
Pero tal como señalamos en nuestro Anuario 2012, “la posibilidad del leasing debe generalizarse, porque los minibuses son siempre una herramienta de trabajo - ya no quedan familias de 12 personas que adquieran estas unidades para uso doméstico - por lo que creemos que la posibilidad de comprar por leasing debería permitirse en todos los casos”.
En suma festejemos por la tarea desarrollada y por una nueva conquista de ACAU en beneficio de todos los ciudadanos… pero no olvidemos que aún queda mucho trabajo por hacer.