Editoriales

Que la política económica debe ser previsible, no debería admitir lugar para las discusiones. La máxima de que la previsibilidad en las decisiones de política económica genera certezas para los actores del mercado, fomentando las inversiones y el crecimiento económico, no debería generar opiniones divergentes.
En Uruguay, afortunadamente, esto suele ser entendido así por la mayoría de los jerarcas "de peso" en la ejecución de decisiones económicas y fiscales.

Pero, por desgracia, al lado hay un vecino que parece no tener las básicas de la economía del todo claras. Y, día de por medio, sorprende con decisiones que desconciertan a propios y a extraños. Tal es el caso del "impuestazo a los automóviles de lujo", como se lo denomina en la vecina orilla. La decisión, adoptada a fines del año pasado, surgió con el pretexto de frenar el notorio drenaje de reservas que tuvo lugar ese año.

 

El efecto buscado era frenar las importaciones del sector automotriz. Se presumía que habría una afectación importante al precio de los vehículos de alta gama, pero que el mercado en general no se vería resentido. Se estipuló racionar mercado de alta gama, con una elevación de la alícuota de impuestos internos del 10% al 30% o 50%.

El efecto del impuesto a los automóviles de alta gama produjo un aumento promedio de 45% en los precios los vehículos alcanzados. Pero las decisiones de política económica que distorsionaran al mercado no se quedaron por ahí.

Como anexo al impuesto, se decidió exigir a terminales e importadores automotrices reducir entre un 20% y un 27,5% interanual sus compras externas en el primer trimestre de 2014 (en función de su contribución al déficit comercial del sector). No hay que olvidar que, como si fuera poco, siguen vigentes las limitaciones impuestas por el Gobierno para el acceso a divisas para importaciones.

Desde el gobierno se pensó que, además de aumentarse la recaudación, la producción local no se vería perjudicada de forma notoria. Por lo menos eso argumentaban los altos funcionarios del gobierno. Los empresarios del sector no fueron optimistas desde el vamos. Las proyecciones de los empresarios del sector estimaban para el 2014 un mercado de entre 750.000 y 850.000 unidades (incluyendo importados y nacionales) contra los 950.000 vehículos en 2013.

El comportamiento del mercado en los primeros tres meses del año parecen haber confirmado el efecto boomerang: el mercado se enfrío y la recaudación, por ende, también.

 

Según un informe de la consultora argentina Abeceb, la creación del impuesto a los autos de alta gama, así como el llamado "acuerdo" para reducir importaciones en el primer trimestre del 2014, "son medidas que distorsionan con fuerza y revierten incentivos de inversión en sectores vitales, como es el caso del automotor". El informe agrega que "estas decisiones afectarán negativamente a la producción y al mercado del sector que representa más del 80% del crecimiento total de la Industria".

El análisis sectorial de la consultora previó que en el caso de los autos, se observaría en el 2014 un incremento de los los precios de los autos de gama baja y media, lo que evidentemente causaría una merma en el mercado "alejando a los argentinos de las clases medias del sueño de tener el auto familiar". Los especialistas argumentaron que "esto sucedería porque las terminales radicadas en el país combinan oferta de autos producidos localmente con autos importados, los que les aportan mayor rentabilidad son éstos últimos, por lo que al no contar con esos márgenes deberán compensar aumentando los precios de los nacionales".

El panorama también llegaría a la economía nacional, debido a que se recortaría la producción, lo que significa "destrucción de puestos de empleo, caída en las inversiones y reversión de lo avanzado en una industria clave".

Cabe constatar que este análisis es de diciembre de 2013. Es decir, sin el diario del lunes. Los vaticinios en este caso se cumplieron.

 

El informe de mercado del primer trimestre del 2014 elaborado por esta consultora, que fue enviado a ACAU, señala que "el mercado en este momento está cayendo a un ritmo cercano al 30% interanual, y se espera que abril mantenga esta tendencia". Se aclara que las predicciones para el cierre de 2014 se mantienen en 25% de caída (715 mil unidades).

 

Las cifras de mercado a abril muestran que los vehículos 0 kilómetro patentados en ese mes llegaron a 52.901, bastante menos respecto a abril de 2013, mes en el que se patentaron 82.042 unidades. Es decir, los patentamientos de vehículos en abril se derrumbaron 35% en relación a igual mes del año anterior, según informó la Asociación de Concesionarios de Automotores de la República Argentina (ACARA).

 

En el acumulado del primer cuatrimestre se patentaron 272.095 unidades lo que implica un descenso del 18% en comparación con el mismo lapso de 2013 cuando se habían registrado 333.065 vehículos.

 

Si bien en Uruguay la presión impositiva sobre sector automotriz ya es de las más altas de la región, no está de más observar lo que ocurre en Argentina para tener en claro qué es lo que no se debe hacer.