Editoriales

La Asociación del Comercio Automotor del Uruguay (ACAU) lanzó esta semana su Anuario 2015, año en el que la gremial cumplió sus primeros diez años de vida. Como ocurrió con las cuatro ediciones anteriores, ACAU se propone llegar a los distintos referentes del sector automotriz del Uruguay con una publicación de completo contenido y excelente calidad material, que abarcara los temas prioritarios del año que culminó.
 
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La Asociación el Comercio Automotor del Uruguay (ACAU) es una Asociación Civil sin fines de lucro. Quedó formalmente constituida el 6 de diciembre de 2005, en acto realizado en la oficina nro.704 del edificio ubicado en la calle Cnel. Brandzen 1961 (Montevideo).

A diez años de ese nacimiento, ACAU reúne a 24 empresas representantes e importadoras de 54 marcas de automóviles de pasajeros, utilitarios livianos, camiones ómnibus cero kilómetro de distintos modelos, motorizaciones, valores, diseños y orígenes (MERCOSUR /Extra Zona).

Entre ellas se cuentan las principales del mundo, lo que por sí sólo avala nuestra representatividad dentro del sector ya que a pesar de los diferentes orígenes geográficos a lo largo y ancho de los cinco continentes y a pesar de las múltiples familias de productos que cada una propone -lo que pauta la diversidad de la paleta de clientes que se sirven- las cantidades antes mencionadas indican la medida de la unidad en la concepción empresarial que nos identifica.

También es necesario cuantificar la importancia económica para el país que tenemos, a partir de los cientos de actividades relacionadas que se generan en materia de fabricación, exportación, realización y/o comercialización de auto-partes y servicios técnicos, combustibles, lubricantes, herramientas, neumáticos, carrocerías, equipamientos, seguros, etc., así como los millones de dólares de aportes que se vuelcan al Estado en cada ejercicio, como resultado de la tributación correspondiente a dichas actividades, a las inversiones y a la recaudación por el pago de la patente de rodados de los usuarios.
 
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Con motivo del décimo aniversario de ACAU, la gremial divulgará este martes 22 de diciembre un suplemento especial en el diario El País. 

En la publicación se detallarán cuáles han sido las principales líneas de trabajo desde que ACAU fue conformada, el 6 de diciembre de 2005.

Allí también se recuerda que ACAU nació 10 años atrás a partir del interés de varias empresas del sector de potenciar el comercio automotor en Uruguay.

Era una coyuntura particular: el país se estaba recuperando de una de sus mayores crisis económicas, la industria exhibía señales de reactivación y la capacidad de consumo estaba en aumento.

La situación era propicia para delinear una estrategia en conjunto entre los actores del mercado interesados en ofrecer las últimas novedades de la industria mundial del automóvil, fortaleciendo los lazos para superar las barreras económicas y jurídicas, y tendiendo puentes con las autoridades gubernamentales para dialogar sobre posibles medidas de incentivo al comercio.
 
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Los directivos de ACAU iniciaron una auspiciosa ronda de contactos con autoridades nacionales, para aportar ideas respecto uno de los procesos que la gremial entiende sería bueno materializar en este período de gobierno: un plan de modernización de la flota de camiones, con la consiguiente chatarrización de las unidades antiguas que queden inoperativas.

Hasta el momento se han mantenido encuentros con las cúpulas de los ministerios de Transporte e Industria, además de las autoridades de la Dirección Nacional de Medio Ambiente (Dinama) y la Unidad Nacional de Seguridad Vial, para intercambiar opiniones y experiencias sobre el tema.

Las reuniones arrojaron resultados positivos, dado que en general fue bien recibida la intención de la gremial de poner en marcha un plan que facilite la modernización de la flota de camiones de las empresas de transporte de carga y de las particulares. Todo bajo el entendido de que esto permitiría optimizar los costos operativos de las compañías, reportaría beneficios medioambientales y mejoraría las condiciones de circulación vial.

En esas instancias, la delegación de ACAU transmitió que entiende que la forma idónea de llevarlo a cabo, es con un plan consensuado entre todos los actores del sector, que se inicie estableciendo por ley una antigüedad máxima permitida para la flota de camiones circulante en el país.

Si bien está claro que es el Poder Ejecutivo quien debe decidir,  corresponde recordar que son varios los ejemplos de mercados que han fijado la antigüedad tope por ley. Argentina, Colombia, Ecuador, España o México son algunos países en los que se aprobaron planes estatales con incentivos para el recambio de camiones. El tope máximo suele ubicarse en los 30 años.

ACAU presentó y explicó un detallado plan de base redactado por sus asociados - con ideas extractadas de iniciativas exitosas similares - que plantea los diversos aspectos a tener en cuenta para que se le hagan aportes que lo optimicen. Sin lugar a dudas un emprendimiento como el presente debe desarrollarse en forma programada, acordada, establecido con razonable anticipación e información y con el debido apoyo político, ya que entre otros puntos necesitará que el gobierno proponga alternativas de financiación para fomentar y facilitar la desafectación de las unidades usadas que deban ser chatarrizadas.

Los contactos iniciados en las últimas semanas permitirían reactivar la Mesa Sectorial de Transporte que en 2012 inauguró el gobierno de José Mujica, pero que quedó inoperativa hasta el presente ante la falta de avances en una propuesta concreta.

En esta oportunidad la idea es armar una mesa de diálogo más acotada. Su primer cometido sería el estudio pormenorizado del tema: por ejemplo qué mecanismos habilitar para que los propietarios de unidades más antiguas consigan renovar sus vehículos sin ser mayormente afectados, con qué incentivos, en qué período, etc., determinando en dónde y cómo se chatarrizarían los camiones que se entienda es beneficioso para el grueso de la sociedad que queden fuera de circulación.

Como se dijo antes principio quieren las cosas y lo primero que habría que definir es cuál es la edad máxima del parque automotor de cargas a la que razonablemente se debe apuntar, es decir cuál es la vida útil que se entiende adecuada para este tipo de productos en función de su impacto en la seguridad vial, en la trazabilidad de los vehículos, en su formalidad, en su interacción con el medio ambiente, la infraestructura y las tecnologías que se van imponiendo.

En el Anuario 2014 de ACAU, el actual Ministro de Transporte y Obras Públicas Víctor Rossi había manifestado su intención de avanzar en el tema, pero con una perspectiva de que “no haya privilegiados y discriminados”.

“Siempre es un tema delicado para abordar. Es evidente que regular significa poner límites y fronteras. Esas fronteras siempre generan molestias y dificultades. Y siempre son discutibles. Porque es una incidencia que deja de un lado a unos y de otro lado a otros. Creo que con esto explico lo cuidadoso que debe ser avanzar hacia una regulación que todos advierten como necesaria, pero que se tiene que llevar adelante con el cuidado de que no haya privilegiados y discriminados”, había afirmado el hoy secretario de Estado.

Al 30 de abril, última actualización publicada en el sitio web, el SUCIVE registró en todo el territorio nacional unos 66.340 camiones (unidades categoría B). De ellos, 18.413 (28%) son anteriores al año 1980. Unos 6.472 (10%) datan de la década del ochenta, unos 13.612 (20%) de la década del noventa y 27.843 (42%) son del año 2000 en adelante. Esto si no se consideran los numerosos vehículos no registrados que operan en forma informal.

A todas luces se trata de una flota antigua, que no condice con los esfuerzos que se vienen realizando por el país en aras de mayor seguridad, modernización y menor contaminación.



 
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Los problemas asociados a la falta de espacio en el Puerto de Montevideo y que otrora fueron debidamente difundidos por ACAU, afortunadamente están en vías de solución. Esto va de la mano de la construcción de una terminal especializada en Puntas de Sayago y que en buen romance, implica una ampliación que beneficia la operativa con vehículos importados. Sin embargo, no todo lo que brilla es oro y la solución planteada trae aparejadas nuevas dificultades que es necesario enfrentar.  

A las tres hectáreas ya utilizadas actualmente en el recinto portuario para la carga y descarga de unidades, se sumó a principios de agosto un predio de 1,2 hectáreas en la terminal de Puntas de Sayago. Este terreno que la Administración Nacional de Puertos (ANP) adquirió a comienzos de 2015, tiene capacidad para almacenar unos 1.000 vehículos adicionales. Su administración está a cargo de Auto Terminal Montevideo (ATM), la principal empresa operadora del puerto capitalino.

La playa de estacionamiento en el Puerto de Montevideo con sus tres hectáreas y la mencionada terminal en Puntas de Sayago, se suman también a un área extraordinaria que nació de un acuerdo que ATM alcanzó con el consorcio Terminar Cuenca del Plata (TCP). Desde abril y previa autorización de la ANP, allí es posible utilizar hasta otras dos hectáreas para la disposición transitoria de unidades.

Por otro lado  –  y con el fin de continuar descentralizando la operativa respecto al recinto portuario  –  se sabe que la ANP proyecta ampliar aún más la capacidad logística de automotores. En esta línea, ATM prevé ofertar por un nuevo espacio. Si se cumplen las proyecciones, en el primer semestre de 2016 podría quedar operativo ese nuevo predio.

Asimismo, se sabe también que la empresa Murchison ofreció la posibilidad de almacenar vehículos en un terreno que adquirió en la terminal de Puntas de Sayago y en su propia playa, ubicada en Camino Bajo de la Petiza.

En suma, las soluciones ante la falta de espacio han ido apareciendo y eso es para destacar.

Nuevos temas a considerar

Pese a que se avanza en la ampliación del puerto de Montevideo – tal como se reseña más arriba  – ACAU entiende oportuno señalar que persisten dificultades en el trabajo diario y que hay perjuicios que afectan la estructura de costos de importación. Por un lado y al igual que en los años anteriores, no existen suficientes camiones cigüeña en plaza para realizar despachos masivos de vehículos desde la terminal portuaria.

Ello sigue generando demoras en el traslado de los automóviles desde el puerto hasta los locales de las firmas importadoras o hacia los depósitos extra portuarios. A esto hay que sumar un costo de transporte por unidad que recae en el importador y consecuentemente, en el precio de cada producto.

A este panorama se añade el procedimiento de precintado de todas las cargas, incluidos los automotores, que lleva a cabo la Dirección Nacional de Aduanas. Este proceso tiene un costo de 43 dólares por camión y requiere que cada carga aguarde al operador designado para el precintado en el puerto de Montevideo y que el mismo trámite se realice nuevamente en el lugar de destino de la misma.

Desde el punto de vista de ACAU se entiende que los vehículos no deberían ser precintados, dado que perfectamente pueden ser controlados por su número de VIN, grabado en cada unidad desde su origen. Esto permite realizar una trazabilidad de los automóviles y utilitarios a partir de su fabricación y hasta el usuario final. Es por ello que desde siempre, el procedimiento es válido por todas las aduanas y municipalidades,  entre otros.

En suma, si bien se han generado nuevos espacios en el Puerto de Montevideo, hay demoras que deben ser atendidas. Los problemas de transporte de las unidades por carencia de camiones cigüeñas y el tiempo y costo que insume la instalación de los precintos, son aspectos que hay que analizar y para los cuales se deberá encontrar una solución.

Bajó la operativa portuaria

Como se ha informado, en todos los meses las ventas de 2015 han sido inferiores a las registradas el año anterior. Esto explica que en el acumulado enero-julio, se observe un descenso del 10%, con relación al mismo período del año anterior.

Esta situación que se verifica en el mercado, va de la mano con una menor operativa portuaria. En efecto, las operaciones de carga y descarga de automotores en el puerto de Montevideo cayeron un 5% en el primer semestre de 2015, respecto al mismo período de 2014.

Desde ATM se aclaró que su idea es aumentar la operativa con automóviles en la terminal de Puntas de Sayago, cuando el volumen de ingreso de coches lo amerite.

 
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En el año en que se cumple la primera década de actuación de la Asociación del Comercio Automotor del Uruguay (ACAU), se celebraron las nuevas elecciones de su Comisión Directiva. Las 23 empresas socias, apoyaron la continuidad de los actuales integrantes de la misma.
 


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